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HISTORIA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE HORNILLOS |
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A continuación se transcribe parte del contenido de los ejemplares que se conservan sobre la historia del Cristo de Hornillos, actualmente investigaciones realizadas por D. Agustín Salgado han corregido ciertas manifestaciones.
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RESEÑA HISTÓRICA Y NOVENA DEL SMO. CRISTO DE HORNILLOS, que se venera EN LA VILLA DE ARABAYONA DE MÓGICA, por D. Blas Pérez Sánchez (1880) |
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MARTÍN CABO DOMÍNGUEZ - BREVE HISTORIA DEL SANTUARIO - NOVENA AL SANTO CRISTO DE HORNILLOS - Arabayona de Mógica -(Salamanca) - Octubre 1965 |
| RESEÑA HISTÓRICA Y NOVENA DEL SMO. CRISTO DE HORNILLOS, |
| que se venera |
| EN LA VILLA DE ARABAYONA DE MÓGICA, por |
| D. Blas Pérez Sánchez ECÓNOMO DE LA MISMA |
| CON LICENCIA ECLESIÁSTICA |
| Salamanca |
| Imprenta de D. Francisco Núñez Izquierdo |
| 1880 |
EL SMO. CRISTO DE HORNILLOS
I
A cinco leguas de Salamanca, sobre un collado que se alza en los confines de los territorios de la Armuña y Valde-villoria, encuéntrase situada la antigua villa de Arabayona de Mójica, señorío que fue de los condes de Peñalba, y que sería desconocida a o darla merecida celebridad un santuario famoso en muchas leguas a la redonda. De tiempo inmemorial venerabase en una pequeña ermita, una imagen del Crucificado, que la tradición asegura fue hallado a doscientos pasos de la villa. Fue el caso de un labrador rompió con la reja del arado un hornillo escondido en la tierra, quedandose santamente sorprendido al encontrar dentro una imagen de Cristo en la Cruz, envuelta en telas de seda verde. Calcúlase la alegría del piadoso vecindario y no se extrañara seguramente que se erigiera una ermita denominandose de Hornillos la venerada imagen, y dando lugar a que el vulco conozca por ese nombre mas que por el propio a la antigua Arabayona.
II
! Triste condición de las cosas humanas!
El tiempo entibáis la devoción al extremo de que en la primera mitad del siglo XVII, vino la emita a tan deplorable estado, que servía para recoger y guardar ganados; y pronto hubiera desaparecido a no haberse verificado un extraño prodigio que conmovió hondamente los ánimos del vecindario: y es, que un vaquero queriendo encaminar hacia la destruida capilla una de las reses, le arrojó con la honda una piedra que fue a dar en el abandonado crucifijo. ! Oh maravilla! La piedra pegó en el costado que se inundó de sangre, cual si quisiera decir a los vecinos de Arabayona cuanto le costaba el olvido en que le tenían (1). Pensaron para desagraviarle que lo mejor sería encomendar su guarda y custodia a los monjes Basilios, cuyo Colegio de Salamanca poesía en Arabayona una corta hacienda; y habiendo ellos aceptado el ofrecimiento, fuiles cedida la ruinosa ermita por el Sr. D. Roque Puig Barrio, Arcediano de Salamanca, a quien competía el patronato sobre todas las ermitas y santuarios del Obispado. La donación fue confirmada por el Nuncio de S. S. en estos reinos y ratificada por la Sila Apostólica y bula de Alejandro VII, que empieza: "Copiosa Benignitas, " expedida en Roma a 16 de febrero de 1657.
Un nuevo prodigio vino a demostrar el agrado del Señor por haberse encomendado la custodia del abandonado Santuario a los P.P. Basilios, pues observó el monje encargado de las religiosísima imagen que del costado de que habían brotado sesenta años antes gotas de sangre, volvieran a salir nuevas gotas que hilo a hilo caían sobre un corporal a este propósito habían puesto. Forms el correspondiente proceso el Abad del Monasterio de Salamanca, con declaraciones e informes de los doctores médicos de la Universidad.
(1) Todas las noticias que aquí se consignan, se han tomado de un cuaderno impreso cuya portada dice: Manifiesto legal histórico del Priorado Basiliano del Santísimo Cristo de Hornillos, fundado en el término de Arabayona de Muxica, de la Diócesis de Salamanca, de la Abadía y Colegio de N.P.S. Basilio Magno, de la Universidad de Salamanca, sobre que esta y debe estar exento de la jurisdicción del Ordinario; y que solamente pueda ser visitado por los Prelados de la Religión Basiliana.
Presentóle a el Ilustrísimo Señor Don Joseph Zorilla, actual Obispo de esta ciudad, el R.P. Predicador Don Juan Francisco de Oliva, Abad del referido Colegio.
IV
El incremento que adquirió la devoción a la venerada imagen luego que los P.P. Basílicos la tomaron a su cuidado mejor que todas las ponderaciones lo demuestra la Iglesia y monasterio que con las limosnas de los fieles allí edificaron (1). Mide el templo 30 metros de longitud por 8 de anchura, tienes forma de cruz latina, abriéndose en el crucero una graciosa cúpula que da hermosura al edificio, cuya altura es de 16 metros. El retablo que cubre toda la pared del fondo del Presbiterio esta profundamente cubierto de molduras doradas campeando sobre el azul de que esta pintado. Las estatuas regularmente ejecutadas de S. Basilio, S. Gregorio Niseno y Sta. Macrina completan las ornamentación de este altar con el cual hacen consonancia los dos del crucero, aún no pintados, y en los que se veneran las imagines de Nuestra Señora y de S. Josefa mártir de la orden de S. Basilio. Cubren las paredes de este templo, multitud de ex-votos en prenda perpetua de las maravillas y milagros del Santísimo Cristo de Hornillos.
(1) Cuéntase que careciendo los Basilios de recursos para arrastrar los materiales de la obra pidió el Abad a un vecino de Riolobos, mas pudiente que piadoso, le auxiliase con su cooperación, y que fingiendo acceder a los decesos del Abad, le envió dos reses cuya indómita fiereza era terror de la comarca. Grande fue la general sorpresa viendo que las dos fieras rindiéndose fácilmente al yugo mientas duraron los trabajos recobrando luego su natural fiera, con cuyo motivo se acrecentó el deseo de contribuir a la construcción del Monasterio. En una imposta que rodea a la Iglesia se ven los nombres de varios bienhechores así como en una inscripción que se conserva encima de la puerta y son los de Pedro Gallego vecino del Olmo, José Mormqigo de Aldeanueva, Juan Monleón de Cañizal y Alejo García de Riolobos.
V
No se había amortiguado ni un punto la devoción a esta venerada imagen, cuando vinieron a ponerla en dura prueba los acontecimientos políticos de principio de este siglo: pues las tropas francesas que devastaron nuestra España, y tantos destrozos hicieron, sobre todo en Salamanca, maltrataron también este Santuario, que poco a poco fue reponiéndose de aquellos estragos, hasta que recibió fatal golpe al suprimirse malhadamente las órdenes religiosas en 1855. Quince años pasaron de incuria y abandono sobre le Santuario que amenazaba derrumbarse, cuando fui nombrado parroco de Arabayona de Mógica el celosísimo sacerdote D. Manuel Diiguez. Sin perdonar fatigas, sufriendo mil contrariedades, devorando muchas amarguras, el ejemplar sacerdote llegó al cabo de algunos años a ver restaurado el hermoso santuario, gozando la dicha de que creciese la devoción en los catorce años que rigió la parroquia, cuando menguado había en los quince que transcurrieron desde la supresión el monasterio. Aún recuerdan a este humilde Parroco con lagrimas en los ojos que feligreses, cumpliéndose con il aquellos de la Escritura: "Memoria ojos in benedictione erit".
Por causas extrañas ha decaído un tanto la devoción; mas es de esperar que no olviden los habitantes de estas comarcas los beneficios sin cuento que deben al Santísimo Cristo de Hornillos, volviendo a lucir para este Santuario nuevos días de esplendor.
B.P.S.
Nota: es obvio destacar que algunos datos aquí manifestados no son totalmente exactos ya que posteriores estudios de la documentación histórica revelan inexactitudes en este documento.
| MARTÍN CABO DOMÍNGUEZ |
| BREVE HISTORIA DEL SANTUARIO |
| NOVENA AL SANTO CRISTO DE HORNILLOS |
| Arabayona de Mógica |
| (Salamanca) |
Breve Historia del Santuario
Arabayona de Mójica es, en la actualidad, una pequeña villa de la provincia de Salamanca, una pequeña villa de la provincia de Salamanca con poco mas de mil doscientas almas.
Señorío que fue de los condes de Peñalaba, alzase sobre un collado e n los confines de los territorios de la Armuña y de Valde-Villoria. Dista de la capital de provincia 22 kms. a través de campo llano, como suele decirse, y unos 33 por la única vía utilizable de comunicación.
Terreno pobre y arenoso en demasía, los medios de subsistencia de sus antepasados debieron ser parcos. Contados cereales y algunos viñedos. De unos veinticinco años a esta parte, la necesidad obligó a sus vecinos, no sin grandes dispendios y esforzados trabajos, a convertir en feraces huertas sus arenales.
Gracias a ello, hoy en general viven desahogados la gran mayoría de los frutos huertanos.
A pocos pasos de la villa, en su vega, antiguamente prado con abundantes pastos para el ganado vacuno, y codiciadas huertas, se halla el lugar donde existís una pequeña ermita, en la que se daba culto desde tiempos inmemoriales al Santo Cristo de Hornillos y a la patrona de Salamanca Ntra. Sra. de la Vega.
La tradición asegura que la imagen del Santo Cristo que en ella se veneraba, fue hallada a dos cientos pasos de la misma por un labrador, que con la reja del arado tropezó con un hornillo escondido en la tierra que labraba. Grande debió ser su sorpresa al encontrar dentro del mismo, una imagen de Cristo crucificado envuelta en telas de seda verde.
Sin duda el hecho debió llamar poderosamente la atención, no sólo del vecindario de la villa, sino de las comarcas limítrofes, ya que il fue el origen del actual Santuario del Santo Cristo de Hornillos.
La tradición popular afirma que tanto el sobrenombre de Hornillos que ostenta la villa, como la advocación con que es venerado su Santo Cristo y el nombre de Hornillos dado a su Santuario, se debe al citado hecho.
Bien pudo suceder que la citada imagen apareciera en uno de tantos hornos que debieron existir en un paraje lindante con dicha vega, donde estuvo situado el primitivo santuario que desde tiempos inmemoriales es conocido por el nombre de Hornillos. Hasta hace poco existieron tres, de los cuales únicamente subsiste uno junto al emplazamiento del actual Santuario. La misma tradición asegura que los antepasados de Arabayona, juntamente con el pastoreo y el cultivo de sus arenosas tierras, tenían como oficio de tejeros.
Había numerosos tejares distribuidos por dicho paraje con sus hornos en los que cocían la teja, con cuya venta aliviarían o pretenderían aliviar la pobreza originada por la escasez de productos obtenidos en sus tierras. Y bien pudo haber sido puesta o escondida allí la imagen del Cristo en una de tantas incidencias turbulentas de nuestra historia.
Fuere de ello lo que fuere, lo cierto es que Arabayona debe su celebridad al Santuario del Santo Cristo de Hornillos y que por este sobrenombre es mas conocida que por el propio.
Existe en los archivos parroquiales un "manifiesto legal histórico del priorato basiliano del Santísimo Cristo de Hornillos fundado en el término de Arabayona de Múxica de la Diócesis de Salamanca: De la Abadía y Colegio de N.P.S. Basilio Magno de la Universidad de Salamanca: Sobre que esta y de ser essempto de la jurisdicción del ordinario; y que solamente pueda ser visitado por los prelados de la religión basiliana. Preséntale a El Ilustrmsimo S.D. José Zorrilla, actual Obispo de dicha ciudad, el Rvdo. P. Predicador D. Juan F. de Olivo, Abad del referido Colegio".
Tal es el documento histórico y único con que hoy contamos para poder rehacer un anto la historia del Santuario de Hornillos y tal su título.
En il se citan documentos archivados en el que fuera colegio de S. Basilio Magno de la Universidad salmanticiense. ?Dónde han ido a parar? Un hijo de Arabayona, actual catedrático de Enseñanza Media en Valencia ha tomado con empeño el reconstruir la historia del Santuario de su villa natal. Para ello hace estudios sobre los Basilios en España y trata de desempolvar la documentación existente en algunos archivos de España y Roma. Pretende hacer la historia documentada del Santuario. Esperamos que prontamente nos depare datos mas concretos.
Fundamentos en este manifiesto, nos encontramos con datos ciertos sobre las vicisitudes y devoción al Santo Cristo de Hornillos a partir del año 1606 en que comenzó la decadencia de la misma.
Desde este año hasta el 1637, el estado de abandono del primitivo Santuario debió ser tal ,que era utilizado para recoger en il, como establo, las reses de algunos vecinos, aún cuando se hallaban en sus altares algunas imágenes.
Y sucedió, es referencia del manifiesto, "que en dicho año de 1637, un rústico lanzo una piedra para detener a una res que se salía del albergue, piedra que errando el blanco, vino a dar en el costado izquierdo de la imagen del Santo Cristo, haciéndola una contusión que se conserva en la misma para monumento incentivo de piadosos cultos. Al mismo tiempo destelló un rayo de luz del costado herido de la misma que llamó poderosamente la atención de las gentes de la villa". En otra cita dícese que manó sangre de la herida del costado del Santo Cristo.
Esto motivó que a partir de esta fecha, de acuerdo pueblo y párroco, encomendaran la custodia y guarda del Santuario, así como su restauración a un monje que el Colegio De PP. Basilios de Salamanca con otros dos legos tenía al cuidado de una pequeña hacienda y casa que poseían en Arabayona.
Aceptado el ofrecimiento, el ruinoso Santuario fuiles cedido por el Sr. D. Roque Puiz Barrio, arcediano entonces de la Diócesis de Salamanca y a quien correspondía el patronato sobre todas las ermitas y santuarios del obispado.
Posteriormente fue confirmada dicha cesión por el Nuncio de Su Santidad y ratificada por el Papa Alejandro VII, con la Bula "Copiosa Benignitas", dada en Roma en 16 de febrero de 1657. Todos estos documentos se hallan copiados en el manifiesto.
Al hacerse cargo los PP. Basilios, no sólo de la restauración, que debieron lograr prontamente, sino también de su custodia y guarda, debió seguir un gran auge de la devoción al Santo Cristo de Hornillos en intensidad y en amplitud, extendiéndose por todos los pueblos de las dos comarcas circundantes. La pequeña y primitiva ermita debió de resultar insuficiente para recibir en ella la afluencia de peregrinos. Con esta mayor afluencia, las limosnas también se incrementaron.
Por ello, procediéndose a la construcción del actual Santuario, enclavado ya en el lugar denominado Hornillos, junto a uno de los tejares con su horno y lindando con el pueblo.
A la vez los Padres edificaron su casa Priorato adherida al mismo. El Santuario esta tan próximo a las casas de la villa, que le separa únicamente de ellas un regato que deriva sus aguas de una fuente natural situada a unos doscientos pasos, cerca del lugar donde estuvo el primitivo. Cuatro o cinco casas de vecinos lo rodean hoy día, y separado por la carretera vecinal de El Pedroso, existe un pequeño barrio de diecisiete vecinos, edificado en los últimos años
Las dificultades en la construcción del mismo debieron ser arduas y prolongarse por bastante tiempo, sin que durante la misma faltaran pretexto e incluso hostilidades que la retardaran.
Según atestigua el manifiesto, unas y otras se superaron, debido a hechos prodigiosos, como el que cita en el archivo del Colegio de los PP. Basilios, de una información hecha por una Comisión Abacial presidida por el abad Mag. Stebam; lector de Teología en la Universidad salmanticiense en el año 1683 y de los Autos hechos sobre el asunto, anotados en el mismo.
Copio del manifiesto: "Sucedió el prodigio de haber hallado el religioso un día que fue a descubrir la imagen de Cristo, que por el lado , no de la llaga, que tiene figura de la escultura, sino por la contusión que le infirió la piedra, arrojaba sangre, manteniendo siempre tres gotas pendientes; se pusieron corporales en la parte inferior de la imagen y en ellos se registraron por algún tiempo varias gotas de sangre, que se desprendían y tinturaban los corporales. Hiciéronse averiguaciones varias y declararon los inteligentes y peritos de la Quirúrgica Arte, que era verdadera sangre".
Con este suceso y el haber sido puesto al frente del Santuario, el P. José del Barrio, famoso apóstol en esta diócesis y en la de Coria, terminaronse rápidamente las obras y consiguiese licencia para tener reservado habitualmente el santísimo y constituir el Priorato con doce religiosos. Ello fue el año 1735.
El templo mide 30 ms. de largo por ocho de ancho. Abrese en el centro del crucero una grandiosa cúpula de 16 ms. de altura que da grandiosidad al edificio. Tiene forma de cruz latina.
Un retablo cubre toda la pared del fondo del Presbítero. De gran valor artístico, se hala muy bien conservado. Gran cantidad de molduras doradas campean sobre el fondo azul de que esta pintado. En el centro de éste se halla el camarón. La imagen del Santo Cristo presidiendo en su centro. No se puede asegurar sea la primitiva. Mas bien se cree que es una sustitución de la misma. Sobre el camarmn la estatua de San Basilio Magno y a los lados las imágenes de San Gregorio Niseno y Santa Macrina, completan la ornamentación del altar.
En los lados del crucero, sin pintar, pero en consonancia con el retablo, se hallan otros dos altares, en los que se veneran las imágenes de Ntra. Señora y San Josafat, mártir de la Orden.
Los exvotos que cubren las paredes del Santuario dan testimonio del auge que tuvo la devoción al Santo Cristo de Hornillos en los siglos XVII y XVIII y parte del XIX.
Rodea al Santuario una imposta en la que se leen nombres de varios bienhechores y existe una inscripción frontal sobre las puertas de entrada. Entre otros nombres leánse en ella los de Pedro Gallego, vecino del Olmo; José Mormqigo, de Aldeanueva; Juan Monleón, de Caqizal; y Alejo García , de Riolobos. Todos ellos dan testimonio de lo extendida que se hallaba por las comarcas vecinas la devoción al Santo Cristo de Hornillos.
De este último pueblo de Riolobos refiirese que, careciendo los PP. Basilios de recursos para arrastrar los materiales, el abad pidió ayuda a un vecino del mismo de los mas pudientes y piadosos. El, fingiendo acceder a los deseos del abad, le envió dos reses, cuya indómita fiereza eran el terror de la comarca. Grande fue la sorpresa de todos viendo que las dos fieras se rindieron fácilmente al yugo mientas duraron los trabajos, recobrando tras ellos su natural fiero. Con este hecho acrecentase el deseo de las gentes de contribuir a las construcción del Priorato.
Con mas o menos vicisitudes continuó el Santuario sus días de esplendor, hasta que en 1835 fueron expulsados los PP. Basilios del Monasterio con motivo de la supresión de las Ordenes Religiosas en España.
Ello originó un pequeño bache en la devoción al Santo Cristo de Hornillos, hasta que en 1850 uno de los párrocos de Arabayona logró de nuevo hacerla resurgir. Hoy día continúa entre los hijos del pueblo de Arabayona, incluidos los muchos que la emigración ha esparcido por la geografía patria y por el extranjero.
Con motivo de las fiestas, mejor diríamos, días de romería, éstos parecen darse cita y acuden todos los años en gran número a su villa natal para dar gracias a su Cristo en su Santuario por los favores recibidos del mismo, junto con los actuales moradores y no pocos de los pueblos del contorno.
Sus fiestas se celebraron antiguamente el primer domingo de octubre y los dos día siguientes, siempre con gran esplendor y solemnidad y hoy día se tienen con motivo de la festividad de Cristo Rey.
En estos días el templo es insuficiente para acoger la afluencia de gentes, a pesar de su gran capacidad y de la amplitud de su tribuna. Muchos durante los cultos tienen que permanecer a las puertas en la gran explanada existente delante del mismo.
La devoción de las gentes de la villa al Santo Cristo, lleva muchos de sus hijos, incluso privadamente, a honrarle con viacrucis y otros cultos, sobre todo en los días de la Cuaresma.
Que esta devoción siga en aumento y que el Santo Cristo siga favoreciendo y remediando las necesidades espirituales y materiales de cuantos acuden il con confianza y amor.