Ex-votos

Son de señalar los 25 ex-votos colocados en las paredes de la nave, los cuadros conservados en estimable estado salvo alguno de ellos, dadas las vicisitudes por las que han pasado a lo largo de estos más de doscientos cincuenta años transcurridos.

Son ingenuos y resultan interesantes por los trajes regionales que visten las personas allí representadas. La mayoría del siglo XVIII y alguno hay del XIX, pintados algunos por el "Santero de Babilafuente".

Son interesantes por ofrecernos un muestrario de la moda infantil (vestidos, tocados, adornos) del siglo XVIII y porque dos de ellos representan un documento gráfico de inestimable valor: nos ofrecen el hábito de los monjes Basilios.

Resaltar que todos ellos han sido restaurados hasta donde se ha podido, en el año 1994.

 

El mas antiguo de los cuadros, data del año 1717. Un niño es atropellado por un carro tirado por bueyes a los que guía un hombre. El cartel reza: ESTE NIÑO YJO DE FCO. YGLESI*S Y DE AGD* PABLO VOS DE ALDEARRUB* LE COXIO UN CARRO POR EMEDIO DEL CUERP: Y SUS PADES LE OFRECIERO AL EL Smo CHR: DE ORNILLOS (POR) NO ABERLE HECHO DAÑO ALGUNO.

El cuadro nos ofrece varios detalles dignos de mención. Es uno de los mas deteriorados y también de escritura más arcaizante. En pie y con las manos en actitud suplicante vemos una figura vestida con ropas femeninas. si representa a la madre, sus rasgos son infantiles; si representa al niño atropellado nos hallamos ante una muestra - no sería la única- de una oda infantil que duraría hasta el último tercio del siglo XVIII: la de que la infancia de ambos sexos aún usaban prendas largas. En cuanto al hombre que guía al carro viste polainas o medias y capa corta, y recoge su pelo en una larga trenza. El hombre usaba pelo largo y lo recogía con una cinta. Recordemos que los obispos en sus mandatos advertían que no se entrara en la iglesia "atado ni trenzado el pelo so pena de excomunión y seis meses de prisión en la cárcel eclesiástica de Salamanca.

 

Otros ex-votos son los siguientes:  

(La explicacisn de cada uno de ellos esta excepcionalmente explicada en el libro de Agustmn Salgado)

 

 

 

Simbología de los elementos que cuelgan de las cinturas de parte de los ex-votos.

Destacar que estos elementos como campanillas, cruces, manos, faleras; avecillas, unas en reposo, otras en actitud de alzar el vuelo - palomas, tórtolas, alondras- elementos que no son otras cosa sino símbolos, profanos unos, religiosos otros, perfectamente identificados, a los que el comienzo de la humanidad el hombre ha acudido para expresar creencias o temores.

Figura común a muchos de estos ex-votos es un ave: paloma, alondra, tórtola o pajarillo. La paloma simboliza el Espíritu Santo, en cuanto que el alma tiene forma de paloma después de la muerte. Ya en el arte románico era el símbolo de las almas.

La tórtola es el símbolo de la fidelidad (a dios) y el afecto entre los seres humanos.

La alondra simboliza el impulso del hombre hacia la alegría. Es el símbolo del labrador. Si es golondrina simboliza la primavera, el renacer de la vida.

En uno de los cuadros una niña lleva en sus dedos una rosa blanca, con la azucena, símbolo de la pureza.

El abanico simboliza en lo profano, una pantalla que protege contra los malos espíritus y el mal de ojo.

La campanilla, como símbolo cristiano participa en el sentido místico de todos los objetos colgados entre cielo y tierra.

Los lazos que adornan las figuras, bien tachonando los vestidos o el cabello, en el contexto evangélico está en conexión con el poder de las llaves y con las puertas del reino de los cielos; y en cuanto que el nudo, se utiliza para conjurar el mal de ojo, las enfermedades, contra los demonios y la muerte.

La cruz representada pendiente del cinturón de alguna de las niñas es la escalera por la que las almas suben hacia Dios, además de simbolizar el sacrificio de Cristo.

Las faleras o medallones participan del simbolismo del círculo y simboliza el cielo y la perfección. Es, por excelencia, el símbolo del sol.

Los recipientes, unos en forma de perilla alargada o curvos en punta se utilizaban para guardar generalmente perfumes. Es el perfume agradable de que habla la liturgia católica, uno de los elementos de la ofrenda del Sacrificio. También el perfume es el símbolo de la luz, y el incienso es símbolo de la purificación.

No cabe duda, pues, que los pintores de estos cuadros estaban muy puestos en emblemática y simbología, y conocían las leyes del esoterismo.

 

 


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